Que el vestido éste que me pusieron
nariz desproporcionada brazos gigantes
piel de anillos de alerce
haya marcado mis palabras y mis amantes
que se iban siempre yendo
alejándose en un paisaje nevado de infinito frío;
que este vestido que me ha dejado desnuda
tantas veces en que hacía demasiada intemperie
caballos sin cabeza con un travelling de cámara
tan oscura cuando la etiqueta requería fiesta confetti pecho;
que este vestido con lazada y florecillas
por el que siempre fui demasiado niña para las circunstancias;
que este vestido de noche hasta el cuello
de ancianidad de viuda enferma de letras;
que este vestido que me pusieron
hilo de Ovidio ojal de Góngora tela de Safo,
haya determinado la elección de mis zapatos
la derecha/izquierda del camino
y mi propia eternidad.
domingo, noviembre 08, 2009
sábado, noviembre 07, 2009
domingo, octubre 25, 2009
Niños desteñidos
"Spanish Coast", Iggy Pop (Préliminaires)
Dolores llora. Dolores no llores. Dolores llora aunque no veo que le caigan lágrimas; Dolores sólo pone muecas y sonidos de queja. Su boca quiere ser una campana. Ahora se ha calmado con un vasito de plástico que contiene agua. Si no lloras le diré a tu hijo que venga a verte esta tarde, ¿me harás caso? José se sujeta las manos. Tiene un sello de oro en su dedo anular, con sus iniciales grabadas haciendo una cenefa. Se le resbala. Antes le venía justo y no entiende cómo ha llegado a tener un hueco entre el anillo y su dedo enjuto. Se le salen las venas por la piel curtida. Se toca las manos porque sus manos tienen aún vida. Y Parkinson. José tiene la cabeza baja. Los girasoles secos se parecen a José. En qué piensas, ¿abuelo? José dirige la mirada a los zapatos, luego a la mujer que le preguntó algo. En mis zapatos. Creía que Él estaría mejor sin cordones, por eso estos zapatos, así es más fácil para Él. Las enfermeras preparan la merienda. A ver, Consuelo, cariño, ¿qué quieres? ¿Zumo o yogur? Aún tienen la suerte de poder elegir entre zumo y yogur, y sus manos aún quieren sujetar la cucharilla o en envase y no derramarlo por el suelo. Les daría la misma vergüenza que cuando se cagan encima. Las enfermeras los tratan con afecto. No te me quedes sin merendar, ¿eh, Vicentillo? Vicentillo cuenta ahora 91 años y 9 meses y un carrito para empujarse. A sus ojos les ha dado por estar ciegos y si los miras sólo ves un tono mate, como a punto de explotar en llanto. No hay niños esta tarde viendo a los ancianos, es sábado. Estarán jugando en el parque con otros niños de su edad. A aquellos les dan la merienda y les muerden las mejillas a besos. Estos niños no juegan, se desvanecen como sombras, como fotos de los años 50, amarillos, con dolor súbito por lo que fueron ayer. Dolores estaba llorando. Sigue llorando sentada en una silla de ruedas, a un lado del pasillo; se queja de algo como si hiciera las veces de campanario. Dolores es un campanario en el pueblo de los niños desteñidos, desvalidos, que no juegan a nada.
Dolores llora. Dolores no llores. Dolores llora aunque no veo que le caigan lágrimas; Dolores sólo pone muecas y sonidos de queja. Su boca quiere ser una campana. Ahora se ha calmado con un vasito de plástico que contiene agua. Si no lloras le diré a tu hijo que venga a verte esta tarde, ¿me harás caso? José se sujeta las manos. Tiene un sello de oro en su dedo anular, con sus iniciales grabadas haciendo una cenefa. Se le resbala. Antes le venía justo y no entiende cómo ha llegado a tener un hueco entre el anillo y su dedo enjuto. Se le salen las venas por la piel curtida. Se toca las manos porque sus manos tienen aún vida. Y Parkinson. José tiene la cabeza baja. Los girasoles secos se parecen a José. En qué piensas, ¿abuelo? José dirige la mirada a los zapatos, luego a la mujer que le preguntó algo. En mis zapatos. Creía que Él estaría mejor sin cordones, por eso estos zapatos, así es más fácil para Él. Las enfermeras preparan la merienda. A ver, Consuelo, cariño, ¿qué quieres? ¿Zumo o yogur? Aún tienen la suerte de poder elegir entre zumo y yogur, y sus manos aún quieren sujetar la cucharilla o en envase y no derramarlo por el suelo. Les daría la misma vergüenza que cuando se cagan encima. Las enfermeras los tratan con afecto. No te me quedes sin merendar, ¿eh, Vicentillo? Vicentillo cuenta ahora 91 años y 9 meses y un carrito para empujarse. A sus ojos les ha dado por estar ciegos y si los miras sólo ves un tono mate, como a punto de explotar en llanto. No hay niños esta tarde viendo a los ancianos, es sábado. Estarán jugando en el parque con otros niños de su edad. A aquellos les dan la merienda y les muerden las mejillas a besos. Estos niños no juegan, se desvanecen como sombras, como fotos de los años 50, amarillos, con dolor súbito por lo que fueron ayer. Dolores estaba llorando. Sigue llorando sentada en una silla de ruedas, a un lado del pasillo; se queja de algo como si hiciera las veces de campanario. Dolores es un campanario en el pueblo de los niños desteñidos, desvalidos, que no juegan a nada.
sábado, octubre 17, 2009
A Pollamochado, de Poca Cosa
Te mereces que te corte la lengua
con la boca. Todas esas cosas que dices,
que masticas, que huelen a pretérito imperfecto:
decías, pensabas, amabas...
Eso es lo que te mereces.
Maniatado. Bocapartido. Pollamochado.
Porque tú no entiendes.
Tanta palabra. Tú no entiendes.
Te daré un diccionario por tu cumpleaños.
Te daré una cuchillada el día de los enamorados.
Te daré mis palabras para que vayas escuchando
los sonidos de Medea, de Pizarnik, de la tierra.
Por que no sabes nada.
Crees que sabes, y te subes a las mesas,
y posas divino. Eres tan hombre,
tan hombre de calle, de puta, de copa.
Te mereces que te raje el alma.
Te mereces besarme en la boca.
Te mereces que me torne princesa,
y te cierre la puerta en las narices.
Es que me gusta la sangre,¿sabes?
que sangres en mi poema,
aunque sea yo minúscula,
casi no mujer, tan poca cosa.
Por algo soy, todas las noches, la Reina Roja,
y me permito la rima,
si te permites ahogarme.
Dime, si puedes,
quién está más muerto ahora.
con la boca. Todas esas cosas que dices,
que masticas, que huelen a pretérito imperfecto:
decías, pensabas, amabas...
Eso es lo que te mereces.
Maniatado. Bocapartido. Pollamochado.
Porque tú no entiendes.
Tanta palabra. Tú no entiendes.
Te daré un diccionario por tu cumpleaños.
Te daré una cuchillada el día de los enamorados.
Te daré mis palabras para que vayas escuchando
los sonidos de Medea, de Pizarnik, de la tierra.
Por que no sabes nada.
Crees que sabes, y te subes a las mesas,
y posas divino. Eres tan hombre,
tan hombre de calle, de puta, de copa.
Te mereces que te raje el alma.
Te mereces besarme en la boca.
Te mereces que me torne princesa,
y te cierre la puerta en las narices.
Es que me gusta la sangre,¿sabes?
que sangres en mi poema,
aunque sea yo minúscula,
casi no mujer, tan poca cosa.
Por algo soy, todas las noches, la Reina Roja,
y me permito la rima,
si te permites ahogarme.
Dime, si puedes,
quién está más muerto ahora.
miércoles, octubre 07, 2009
LÜLLA SE VA DE MARCHA
Lülla se va de marcha (a Madrid), como en las pelis esas de niños que en una noche matan ladrones con planchas calientes o conducen limusinas... ¡Estamos muy contentos!
Presentaremos nuestro disco, Fiesta, en la sala Top of the pops, el sábado 10 de octubre, junto a otros grupos del sello Malatesta records.
¡Me han dicho que hay hora feliz hasta las 24 horas!
Más info. en nuestro myspace: www.myspace.com/liulla
¡OS ESPERO!
PD. De nosotros ha dicho la prensa:
“La veterana banda depura su estilo y lo convierte en algo más personal. Con las cadencias vocales y la poderosa voz de Carolina Otero al frente, y la instrumentación sólida que les arropa, los ex Lola Puñales han logrado grabar un trabajo elegante y sofisticado”.
R. Serrador. Mondosonoro nº 158, enero de 2009.
“El quinteto valenciano debuta con Fiesta, un excelente trabajo incubado a lo largo de varios meses, en el que suenan ecos de PJ Harvey o Portishead” (…) y lo que hacen es un rock muy personal, no necesariamente basado en el formato típico de canción”.
Eduardo Guillot. Neo. Abril de 2009.
“Lülla se presenta en sociedad con un sonido que no parece tener fisura alguna, y en el que la asombrosa voz de Carolina Otero brilla en el interior de una envoltura de sonidos tan elegante como contundente. Si Lülla fuera un tanque de combate, no tendría punto débil”.
Jorge Salas. Musikalia. 26/07/09
Presentaremos nuestro disco, Fiesta, en la sala Top of the pops, el sábado 10 de octubre, junto a otros grupos del sello Malatesta records.
¡Me han dicho que hay hora feliz hasta las 24 horas!
Más info. en nuestro myspace: www.myspace.com/liulla
¡OS ESPERO!
PD. De nosotros ha dicho la prensa:
“La veterana banda depura su estilo y lo convierte en algo más personal. Con las cadencias vocales y la poderosa voz de Carolina Otero al frente, y la instrumentación sólida que les arropa, los ex Lola Puñales han logrado grabar un trabajo elegante y sofisticado”.
R. Serrador. Mondosonoro nº 158, enero de 2009.
“El quinteto valenciano debuta con Fiesta, un excelente trabajo incubado a lo largo de varios meses, en el que suenan ecos de PJ Harvey o Portishead” (…) y lo que hacen es un rock muy personal, no necesariamente basado en el formato típico de canción”.
Eduardo Guillot. Neo. Abril de 2009.
“Lülla se presenta en sociedad con un sonido que no parece tener fisura alguna, y en el que la asombrosa voz de Carolina Otero brilla en el interior de una envoltura de sonidos tan elegante como contundente. Si Lülla fuera un tanque de combate, no tendría punto débil”.
Jorge Salas. Musikalia. 26/07/09
domingo, septiembre 27, 2009
LOS SITIOS DE LA NOCHE
Sabes que me gusta caminar descalza
por los sitios más dolorosos de la noche.
El recuerdo es también una calle
por la que suelo adentrarme,
siempre para salir sangrando
justo como a mí me gusta.
Y si en el transcurso de los engaños
me emborracho, mejor, ya soy
la pobre mujer sola y alcohólica,
para que todos me tengan lástima,
para que todos se aprovechen,
para tomar pastillas o pena.
Y, bien lo sabes, me gusta recordarte
como un martirio, fruta agridulce
desgranada en mis labios.
Te me caes a chorros por el escote,
hacia la vagina.
Y empieza a dolerme todo el cuerpo.
Y me gusta creer que la ciudad está en llamas
y es tu culpa, dulce hijo de puta.
Pero en un verso la ciudad es mía
y la libro de alimañas.
por los sitios más dolorosos de la noche.
El recuerdo es también una calle
por la que suelo adentrarme,
siempre para salir sangrando
justo como a mí me gusta.
Y si en el transcurso de los engaños
me emborracho, mejor, ya soy
la pobre mujer sola y alcohólica,
para que todos me tengan lástima,
para que todos se aprovechen,
para tomar pastillas o pena.
Y, bien lo sabes, me gusta recordarte
como un martirio, fruta agridulce
desgranada en mis labios.
Te me caes a chorros por el escote,
hacia la vagina.
Y empieza a dolerme todo el cuerpo.
Y me gusta creer que la ciudad está en llamas
y es tu culpa, dulce hijo de puta.
Pero en un verso la ciudad es mía
y la libro de alimañas.
jueves, septiembre 17, 2009
http://www.levisawards.com/#/home
Amigos y vecinos:
se hace saber que concurso en el levi's music awards. Sí, el mismo certamen de música para bandas que no ganaré pero... perder con dignidad está bien, ¿no? Si encontráis agún momento de ocio, id a votarme a: http://www.levisawards.com/#/home
En la casilla habilitada para bandas, escribid: carolina otero (minúsculas tal cual). Y me dáis un voto. Es proyecto incipiente, pero espero que de larga vida.
Gracias.
www.myspace.com/carolinaoteroband
Y para darle color, os presento gráficamente a Carolina Otero & The Someone Elses (v. infra.)
Nick Simpson

Hi-Lo Ray

et moi
se hace saber que concurso en el levi's music awards. Sí, el mismo certamen de música para bandas que no ganaré pero... perder con dignidad está bien, ¿no? Si encontráis agún momento de ocio, id a votarme a: http://www.levisawards.com/#/home
En la casilla habilitada para bandas, escribid: carolina otero (minúsculas tal cual). Y me dáis un voto. Es proyecto incipiente, pero espero que de larga vida.
Gracias.
www.myspace.com/carolinaoteroband
Y para darle color, os presento gráficamente a Carolina Otero & The Someone Elses (v. infra.)
Nick Simpson

Hi-Lo Ray

et moi
lunes, agosto 31, 2009
Poca cosa
A veces mi cuerpo
cabe en la nevera,
junto a las verduras,
bajo la fiambrera.
Quién puede querer
un cuerpo así, pequeño,
con torrentes inflamando
pulso, tejido, vena.
Le gusta a mi cuerpo
hacerse pequeño,
que todo asombre,
que dé frío,
y hasta que duela.
Qué importa que nadie
quiera mi cuerpo
si lo abraza la sombra.
Es verdadera
esta insignificancia
que cabe en la nevera.
cabe en la nevera,
junto a las verduras,
bajo la fiambrera.
Quién puede querer
un cuerpo así, pequeño,
con torrentes inflamando
pulso, tejido, vena.
Le gusta a mi cuerpo
hacerse pequeño,
que todo asombre,
que dé frío,
y hasta que duela.
Qué importa que nadie
quiera mi cuerpo
si lo abraza la sombra.
Es verdadera
esta insignificancia
que cabe en la nevera.
domingo, agosto 16, 2009
"The call", Carolina Otero & The Someone Elses
http://www.elmusicoenforma.com/blog/2009/08/the-call-carolina-otero/
domingo, agosto 02, 2009
Todas estas cosas
Leo a Foster Wallace y cuando Julie y Faye se ponen a soñar escenas, y las chanclas hacen chop chop, y el color del mar se parece al de algún bikini, recuerdo a otro autor, que me lleva a otro libro, que contiene la palabra Tokio; Isabel Coixet también ha empleado la palabra "Tokio", porque vende, la palabra "Tokio", yo debería escribir una novela que se titulara No dirás Tokio; también observo de reojo las letras verdes de la farmacia, allí venden medicinas, unas las necesito como el agua para vivir, porque algunas medicinas me quitan las jaquecas del demonio que me trajeron unos genes, y luego, o a la vez, o justo antes, discuto con él, y es una pena que no lo sepa Foster Wallace para hacer un libro, o Kurt Cobain para hacer una canción, o Tarantino, porque casi hay sangre, porque decimos sangre cuando empuñamos un "Te quiero" (susurro), o arrancamos un "No puedo más" (grito), "Pero esto es lo de siempre" (grito) como si nos arrancáramos los brazos; y recuerdo que la luna está casi ya llena y que siempre miraré a la luna y le guiñaré el ojo por que sepa que las dos tenemos una mueca trágica; y ahora que escribo, porque todos esos momentos son flashes que no me necesitan, miro hacia la calle, con esa iluminación cálida de las farolas, y veo mi rostro medio reflejado en la hoja de la ventana y me digo que existo y soy todas estas cosas.
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