mientras dejabas
tu mirada clara derramarse
en mis manos de niña.
Casi se desploma tu cuerpo
sobre el mío
y noté la herida de tus rodillas
crujir sobre la acera.
En mi nuca.
Bajo mi lengua.
Tú, igual que yo, indefenso
ante los días.
Teniendo tanta alma,
tanta,
bajo la humilde camisa.
9 comentarios:
me encanta el alma bajo la camisa.
muchas gracias por alegrarme el domingo, reinaroja.
Gracias a ti por tu comentario, por supuesto. Buen domingo.
y cuánto me gusta la fragilidad, y qué poco me gustan los muros
Por eso el muro de la foto está herido, desorden. :-)
los ladrillos heridos sangran cemento?
me gusta mucho :)
Si le quitas la interrogación, desorden, parece una greguería.
Me alegra muchísimo, Nacho. Gracias.
los ladrillos heridos sangran cemento
:-)
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