Hoy no traigo
frases para que me quieras.
No llevo el pelo arreglado
y no he practicado ejercicios vocales
para cantar sobre mí o este domingo
-podrás imaginar cómo está la casa-.
Quedémonos, entonces, en esta mesa,
junto al balcón y mi única planta.
Te ofrezco lo que quieras de mí
que pueda darte; toma la silla
y mira en mis ojos -toma tu tiempo-.
No han visto Islandia, viajado en años
o futuro, no han ido lejos
y, sin embargo, comprenden.
Toma la silla, si quieres mi mano;
si te atreves, lee entre líneas.
El silencio está poblado de verbos
y yo escribo, hoy lo hago,
como si me marchara.
Como si te dejara mis tripas
en la despedida, sobre la mesa.
Espera,
quizás sí te esté pidiendo que me quieras.
11 comentarios:
Y, sin embargo, comprenden. ;)
"Bienvenidísimo", Sico.
eso es mucho pedir, incluso en boca de una reina...
Pero, desorden, los poetas están para pedir, preguntar... y vivir en un lugar que no existe.
Tu pide y pide mucho.
A veces sólo dan a medias (pero eso ya lo sabíamos).
Te ofrezco lo que quieras de mí
que pueda darte
:)
Gracias, Mina. Gracias, Nacho.
¿Y si alguien te pide lo que no puedas darle, qué harás?
Este poema ya lo colocaste. Gracias por volver a acordarte de tu gran minoría.
Y la foto también. ¡Hay que ver, ya son años paseando por la periferia de tu casa!
Andoba: repito, cierto, es que tengo una buena noticia y quería homenajear a mis lectores. La noticia la daré en breve. (Las peticiones que se las hagan a mis versos, que son mis abogados).
benditas fantasías de Atlántidas y Arcadias por modelar...
Esas cosas no se piden, se sienten y .
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